Convirtiendo los conflictos en oportunidades

Por Psic. Paola Aguilera

Si una pareja tiene pensado comprar un automóvil y una persona desea un modelo y color, pero la otra quiere otro modelo y color, podría comenzar un conflicto. De igual forma si un colaborador tiene una idea de cuáles estrategias utilizar para el actual proyecto, pero su compañero ha pensado una estrategia completamente diferente, también podría iniciar un conflicto, lo único que evitaría que ese conflicto aparezca es que una de las dos personas se guarde su opinión, sin embargo eso pocas veces pasa e incluso en muchas ocasiones, no es la mejor opción.

Lo primero que hay que entender sobre los conflictos es que en un mundo donde existe una gran cantidad de personas con formas muy variadas de percibir el mundo, es natural y lógico que esas formas de pensar en ocasiones sean contrarias y de ahí surjan conflictos entre las personas, por defender y hacer valer su opinión.

La mayoría de las personas perciben el conflicto como un problema que afecta las relaciones personales e incluso puede desencadenar agresiones, sin embargo ese paradigma es erróneo, ya que ese mismo conflicto se puede dirigir hacia acciones de crecimiento y visualizar como una oportunidad.

La clave para ver un conflicto como una oportunidad y no como un problema, es aceptar que las demás personas no tienen necesariamente que compartir mi opinión y que la diversidad de pensamiento es justamente lo que hace interesante conocer a nuevas personas, es lo que genera aprendizaje y avances.

Pero falta saber ¿cómo puedo lograr que un conflicto sea una oportunidad y no se convierte en un problema?, la respuesta es desarrollando la habilidad de la ASERTIVIDAD, con la cual podrás expresar tus emociones, de una manera controlada; nos permite expresar directamente los propios sentimientos, opiniones y pensamientos y defender nuestros derechos, sin lastimar ni desvalorizar los sentimientos, opiniones y pensamientos ajenos.

Una persona asertiva enfrenta la situación, más no a las personas, expresa los hechos sin suposiciones ni interpretaciones, acepta que la otra persona tiene tanto derecho a tener su propia opinión y que ésta es tan válida como la propia, se hace responsable de sus acciones, escucha y muestra empatía. Por ello al afrontar un conflicto con asertividad se logra conectar y con ello se crea una oportunidad para acrecentar la confianza y afianzar las relaciones.

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